Coronavirus y vejez: la importancia del lazo social

Columna de opinión de Rocío García. 

El COVID 19, sin lugar a dudas trastoca la vida y modifica rutinas de la población en general. Evento disruptivo e inesperado, que genera no sólo cambios a nivel económico, social y cultural sino que además hace mella en nuestro psiquismo.

Miedo, ansiedad, irritabilidad, desgano, hiperalerta son algunos de los estados de la montaña rusa de emociones de la pandemia. Ahora bien, ¿cómo pensar el aislamiento social preventivo y obligatorio sin que nos arrase como sujetos? ¿Cómo afecta en la salud mental de los adultos mayores? Se los considera objetos de cuidado o sujetos de derechos?

Bien es sabido, que desde el punto de vista epidemiológico son parte de la población más vulnerable. Y también es sabido, que como se concibe hoy la vejez, han dejado de ser “nuestros abuelos” para ser sujetos con capacidades y potencialidades aún en carrera.

Tal como lo formula Ricardo Iacub (Gerontólogo y subgerente de PAMI), “viejismo” remite a prejuicios de connotación negativa hacia los adultos mayores por su condición de edad, otorgando sentido peyorativo a la vejez. Resaltando, entre otras características, el carácter de dependencia, incapacidad y pasividad. Es por ello, que se propone concebir a la vejez desde una mirada positiva, como una etapa vital de la vida, activa, con proyectos, con capacidades para elegir. Cabe aclarar que dentro de la población de adultos mayores, hay muchísima diversidad y que no todos transitan la vejez del mismo modo. Es decir, que no hay un adulto mayor igual a otro. Como tampoco hay personas iguales, sin importar la edad.

Por ende, el modo en que transiten esta impredecible situación va a depender de una multiplicidad de factores: de su historia, de su capacidad de afrontamiento, de sus lazos sociales, de sus capacidades cognitivas, de los aspectos económicos y culturales, entre otros.

Haciendo hincapié en que traten de mantener rutinas, que jalonen el dia con diversas actividades de su interés, que realicen actividad física, que mantengan los horarios de comida y sueño, que eviten la sobreinformación, limitando la exposición a noticias. No debemos olvidar la importancia de poder contar con vínculos que acompañen, de redes que contengan y permitan transitar el aislamiento físico, pero no por ello emocional, lo mejor posible.

Algunos adultos mayores, transitan esta cuarentena con sus familias, pero muchos otros solos. Es por ello, que el poder contar con lazos sociales es de suma importancia, aprovechando la tecnología para conectarnos, para sentirnos desde la virtualidad más cerca. En efecto, debemos contemplar este acompañamiento en todos los sentidos. Micro: a nivel familiar, amigos, vecinos. Pero también a nivel Macro: con un estado que realmente garantice sus derechos y vele por la dignidad y el respeto de los mismos.

García Rocío Beatríz, Licenciada en Psicología (MN 68823. MP 74565).